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viernes, 17 de marzo de 2023

Antifragilízate

¿Antifrágil en 30 días? Ni de coña. Primero, porque 30 no es prácticamente nada en la historia personal de cada uno de nosotros. En ese espacio de tiempo no podemos llegar a ser concertistas de piano, decentes jugadores de tenis, marcar los “abominables”…, en fin en 30 días a lo máximo que podemos aspirar es a cambiar algún hábito y solo cabe esperar que ese cambio sea para bien. En segundo lugar, la antifragilidad no es algo que se pueda conseguir, más bien es como una meta hacia la cual tender; es como hablar de excelencia, nunca se puede llegar a ella, pero es como un faro que nos puede guiar en nuestra vida para, finalmente, ser mejores personas y haber vivido una vida que realmente merezca la pena.


Entonces, ¿Por qué “engañarte” con ese título? La propuesta aquí es la de iniciar un viaje y un experimento. Un viaje hacia un mejor yo, o eso espero, un viaje de creación de hábitos positivos que me puedan servir para encarrilar el rumbo de mi vida hacia un humano que ha aprovechado su estancia en este tiempo y espacio para mejorarse a si mismo, y mejorarse, aprender, sentirse mejor… son factores que nos ayudan a vivir nuestra vida con más plenitud. Y un experimento porque no soy un mago con una varita mágica, ni un médico, ni un “biohacker”…, solo te propongo que durante 30 días experimentes con una serie de propuestas, algunas pe parecerán acertadas y otras totalmente extravagantes, pero independientemente de tu valoración inicial, obteniendo la experiencia de ese experimento n1, es decir, de un sólo sujeto experimental: tú, tienes muy poco que perder, pero mucho que ganar; tal vez una nueva dirección de tu vida y, repito, espero que mejor.


Te pediría que fueses escéptico, muy escéptico. Con todo lo que te han dicho, leído, escuchado y, sobretodo, con todo lo que te puede decir yo, a fin de cuentas no tengo ni idea. Me refiero a cómo eres tú, cuales son tus motivaciones, tu estado actual, tus valores, tus objetivos. Conviene que recuerdes, o que te apercibas que tú eres el experto, eres el experto es ser tú mismo, llevas toda la vida practicándolo y además desde dentro, desde lugares a donde nadie más puede puede acceder. Recuerda: eres el experto en ser tú. Por eso el escepticismo que te pido ahora es el más difícil, de hecho imposible, pero si al menos te lo planteas, te puedes acercar a él, a replantearte como funciona tu mente. Ser escéptico ante tus prejuicios, tus modelos mentales, tus manías, tus razones o sin razones… Todos creemos que nuestras razones son las más sólidas, que nuestro “sentido común” es el verdadero, que tenemos un coeficiente intelectual superior a la media… Juntando todos esos presupuestos y nos colocamos en la sociedad y analizamos la historia de la humanidad, o basta la historia de nuestro entorno cercano, rápidamente, si somos objetivos, no damos cuenta que es imposible que la mejor razón sea precisamente la nuestra, que el “sentido común” coincida precisamente con “nuestro sentido” en contra de nuestro interlocutor que no tiene “sentido común”.


Pero, ¿Qué es la Antifragilidad? Es un término acuñado por Nassim Nicholas Taleb, por el cual se distinguen tres posibles reacciones de un objeto, organismo o sistema. Por un lado, pueden ser débiles y romperse, doblarse, disolverse… También pueden ser robustos y soportar la presión, la erosión, los golpes… Pero Antifrágil es el sistema que ante la presencia de un estresor, no sólo lo soporta sin romperse, sino que el estresor le sirve de estímulo para crecer, volverse más fuerte. Se podría confundir con resiliencia, pero ésta es más bien la habilidad de un sistema para soportar una presión absorbiéndola y pudiendo seguir funcionando, es una adaptación positiva. 

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