Los sistemas biológicos son ejemplos claros de Antifragilidad por hormesis: ante pequeñas dosis de exposición a una sustancia química, el organismo puede reaccionar de forma contraria a la que haría si se expusiese a una dosis alta. Un ejemplo de cómo las dosis de factores estresantes modifican las características de fragilidad o antifragilidad es el de los pies. Nuestros pies de países desarrollados, que han sido protegidos desde el nacimiento con zapatos, sandalias, zapatillas de alta tecnología de amortiguación y estabilidad, son débiles. Si nos sueltan descalzos en una playa con piedras, no podremos ni caminar. En cambio, aquel “salvaje” que nunca pudo disfrutar de las ventajas de esos zapatos, caminará sin ningún problema pues ya tendrá su “callo” bien formado. No hablaremos aquí los factores estresantes del calzado en sí, como los zapatos de aguja, que algunas damas tanto adoran, que acaban por deformar los pies creando múltiples problemas podológicos. Curiosamente tenemos podólogos pero, creo, que no tenemos “manólogos”. A título de broma, te aconsejo que sigas un consejo: “Antes de criticar a alguien, ponte en sus zapatos. Así, si tienes que huir, tú iras calzado y él irá descalzo”.
¿Y cómo aplicamos este concepto a nuestra propuesta? Pues básicamente la idea es ir introduciendo durante 30 días factores estresantes que nos permitan ir experimentando los efectos de los mismos y así poder evaluar y valorar la oportunidad de seguir por ese camino o bien, descartarlo. Repito un poco la idea, yo no voy a hacer nada más que proponerte alguna cosilla. Tú serás que, si te parece oportuno, aplicarás la variable experimental en ese experimento n1 de 30 días que estás llevando a cabo, y valorarás los resultados analizando la relación coste-beneficio. El que juega la partida eres tú y, evidentemente puedes elegir jugar o no, retirarte de la misma en cualquier momento o bien seguir el juego a partir del día 31 pero ya con tus reglas, tu experiencia y las herramientas y hábitos que hayas podido adquirir a lo largo de los primeros 30 días. El N1, eres tú, unos experimentos con sólo un sujeto. A partir de ahí, empieza la exploración, el juego... porque..., ¿vale la vida algo si no jugamos en/con ella? ¿hemos de seguir siempre los dictados de lo que nos digan "otros" (padres, maestros, médicos, entrenadores...)?
Experimenta, vive, juega, habita el tiempo que te ha tocado vivir, disfruta la vida... Y creo que sólo podrás disfrutar la vida si realmente la vives, con tus propias decisiones, con tus aciertos y errores... para aprender a nadar, al final te tendrás que lanzar a la piscina; para aprender a vivir, finalmente tendrás que lanzarte a vivir TU vida, no la que otros diseñan o quieren que vivas.
¡Buen viaje! ¡Despierta a la Vida! ¡Vive, ahora, ya!
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